El proceso de certificación de la norma de Agricultura Sustentable Certificada, de AAPRESID, por parte  de La Cooperativa Agrícola y Ganadera Los Molinos, que elabora fideos estilo italiano, de alta calidad y con trigo certificado. Prácticas de manejo sustentable y agregado de valor en origen, como puntales de una agricultura profesionalizada.

 

Los consumidores  a nivel mundial están mirando cada vez más de dónde vienen los productos y cómo se producen, creciendo así la demanda de productos sustentables, con el foco puesto en el cuidado ambiental, la minimización de las emisiones de CO2, y la gestión del agua, entre otros aspectos.

 

La Cooperativa Agrícola y Ganadera Los Molinos, ubicada en la localidad homónima santafesina –a 80 kilómetros de Rosario- viene transitando el camino de certificar su producción, con la mira puesta en lograr productos de calidad, cuidando los recursos naturales.

 

La Cooperativa está formada por unos 120 asociados, que producen cada año en alrededor de 10.000 hectáreas, de las cuales tienen 1.500 hectáreas en certificación (bajo los parámetros del programa de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa –Aapresid-).

 

Ventajas de certificar, puertas adentro:

La implementación de programas de calidad trae aparejado la mejora del planteo productivo, y la conservación de los recursos naturales, aspecto reflejado en parámetros como el aumento del porcentaje de materia orgánica del suelo.

 

La certificación pone en valor un montón de intangibles, como el control efectivo de procesos, la minimización de riesgos, la modernización de la producción y la reducción de costos.

 

Beneficios de la certificación, puertas afuera:

Otros beneficios vienen por el lado del aumento de la transparencia, reforzando la confianza de los clientes, y obteniendo así acceso a nuevos mercados.

 

En cuanto a la certificación, el productor apunta a “darle un sello a las buenas prácticas” que en parte ya venían haciendo y a darle trazabilidad a la fábrica de pastas. Para implementar la norma con éxito, tuvieron que ajustar cuestiones de gestión, de seguridad y también capacitarse en estos temas.

 

El productor certificado muchas veces desea saber si esta inversión tiene una retribución. Marcelo Castelli, asociado a la cooperativa, manifiesta que: “En ordenamiento, administración y gestión el beneficio es inmediato, ahora falta que llegue la retribución económica”, resumió.

 

La agricultura conservacionista, desde la óptica de los Servicios del Ecosistema:

Y así como los productores pueden estar interesados en recibir apoyos o una retribución para la implementación de programas de BPA, resulta interesante comparar con experiencias en otras regiones.

En varios países desarrollados (principalmente algunos dentro de la Unión Europea) se afirma la idea de que el sector rural debe cumplir funciones múltiples en la sociedad moderna, que van más allá de la mera producción de alimentos, fibras y materias primas. A la visión tradicional que concibe a la agricultura como una fuente de ingresos y empleo para el habitante rural, se agrega en tiempos recientes una concepción renovadora, de naturaleza agro-eco-sistémica, que modifica el histórico rol económico que ha tenido el sector rural en la sociedad a la que pertenece. Dentro de esta visión, se observa al agro-ecosistema como un proveedor de otros servicios, además de los tradicionales, que son considerados esenciales para sostener la calidad de vida. Los servicios tradicionales de producción de granos, carnes, leche, fibras, etc., que son remunerados mediante un valor que genera el libre juego de oferta y demanda en los mercados (al menos, en teoría), son complementados por otros que todavía carecen de una cotización generada mediante este mecanismo económico. Es en este punto donde comienzan a jugar estos últimos, generalmente intangibles y difícil de percibir dentro de una dinámica económica regida todavía por activos tangibles y materiales. En este sentido, ya no resulta tan extraño hablar de servicios tales como la regulación del clima, la purificación del agua, el control de la erosión, la prevención de disturbios o el reciclado de nutrientes esenciales. Inclusive, algunos de ellos, como el secuestro de carbono atmosférico, la oferta de un hábitat natural, el acceso a la biodiversidad o la purificación natural del agua, insinúan ya una valorización comercial embrionaria.

 

Un ejemplo de  estas iniciativas es el caso de los productores de la Cuenca Agrícola de Delaware-Catskill, en New York. Esta cuenca es la principal proveedora de agua potable de la ciudad, y el trabajo conjunto de las asociaciones de productores y de los Departamentos de Protección Ambiental y de Agricultura, permitió organizar un fondo para el pago de la protección ambiental.

 

Una agricultura conservacionista permite el cuidado de los recursos, el fomento del arraigo de la población rural y asegurarse la provisión adecuada de servicios ecosistémicos de calidad.

 

Ing. Agr. Hugo Miniño

Director de www.agro-proyectos.com.ar

Auditor de la norma de A.S.S.

Profesor de Servicios Ecosistémicos (Universidad de Belgrano)

 

Agradecimientos:

CPN Ariadna Socca – Calidad y Desarrollo Sustentable – Los Molinos

Ing. Agr. Julieta Viglioni – Gerente Certificación – Bureau Veritas

 

Fuentes: