El sector hortícola en Argentina viene experimentando una serie de transformaciones en los últimos años, producto de las fuerzas que moldean esta actividad productiva y comercial. Los cambios asociados a la modificación en el uso de la tierra en los cordones periurbanos, a la afluencia de mano de obra para el trabajo en las quintas, a las nuevas tendencias en la alimentación, al ritmo de vida de los habitantes de las grandes ciudades y a la incorporación de nuevas tecnologías de producción, vienen determinando un conjunto de factores, cuyos efectos perfilan la realidad del sector hortícola en la actualidad.

Si bien los cambios producidos en la tecnología de producción, asociados al uso del invernadero y la incorporación del fertirriego, posibilitaron aumentos importantes en los rendimientos, paradójicamente ocurre (muchas veces) que los mayores volúmenes de producción no encuentran fácilmente compradores en el mercado. Esto ocasiona los consabidos excesos y déficits de producción y como consecuencia las oscilaciones resultantes en los precios. En los temas de consumo, definitivamente estamos lejos aún de los niveles de ingesta recomendados por la Organización Mundial de la Salud, y esto se puede visualizar bien como una amenaza o como una oportunidad.

En el horizonte futuro, la horticultura se muestra como un sector con potencial promisorio para la oferta de productos con un efecto altamente positivo en la salud de los consumidores, relacionado a la incorporación de fibras y nutrientes en la dieta.

Como camino deseable a transitar por el sector en su conjunto, y asociado al aspecto de las políticas públicas que bien podrían implementarse en el área, se pueden identificar una serie de puntos, que los actores del sector (productores, comercializadores, técnicos, funcionarios) vienen debatiendo en los foros respectivos:

  1. Lograr el reconocimiento de la importancia estratégica del sector hortícola:
  • Produce alimentos que son esenciales para una dieta balanceada
  • Genera mano de obra intensiva y favorece el arraigo en las zonas productivas

 

  1. Implementar campañas de promoción del consumo de hortalizas
  • Realzando la importancia de los productos de estación, que permite también actuar sobre los picos desplazados de oferta y demanda, durante el año.

 

  1. Implementar de manera adecuada las Buenas Prácticas Agrícolas, por parte de los productores

 

  1. Identificar los productos con sellos de calidad, como estrategia de diferenciación

 

  1. Promover el agregado de valor en origen, para que el productor capte una mayor proporción del precio de venta final del producto.

 

Ing. Agr. Hugo Miniño

Consultor en el sector hortícola

Director de Agro-Proyectos